¨Cotidiano y Pasajero¨

Constante la veo irrumpiendo en mi cielo,
En la tierna inocencia de su juego,
Y me envuelven como flamas de fuego,
Las brisas del deseo atandome a este suelo.
De improvisto me acoge en su vuelo,
Me hundo en el fulgor de sus destellos,
En la profundidad de los ojos aquellos,
Negros como de la tormenta el velo.
Explosiones en nuestras miradas,
Sinfonías de palabras calladas,
Y en este viaje soy su compañero.
Mis labios la siguen como con ruegos,
Mientras su piel arde como con fuegos,
Es nuestro juego; cotidiano y pasajero.




Comentarios sobre ¨Cotidiano y Pasajero¨
estás a un paso de kemarte tio jajaja... me gusta... pero Dios te libre! jajaja... ta weno :P